1 DE ENERO EN FAMILIA

   Sábado 1 de Enero. Primer día del nuevo año. Me llama Alfonso: “hemos quedado para ir a La Tabacalera, en Embajadores”. Yo tengo que poner varias lavadoras o no tendré pantalones para el Lunes. Tampoco me apetece mucho salir, la verdad. Estoy cansado. Pero es 1 de Enero, primer día del nuevo año. ¿Qué hago, pasarlo en casa, pensando y pensando y pensando y…? No, que eso se me da muy bien, el pensar y pensar demasiado. Y mis amigos me esperan. Me monto en el coche y “pallá” que voy, en busca de mis compadres.

   A Alfonso le conozco desde hace algo más de una década. Es como un hermano para mi. Gerardo y Javi (al que muchos llaman por su apellido, Mora, el mismo apellido de Alfonso, por cierto) están con él. Con Gerar me topé por primera vez en el 2003, él era guitarrista de un grupo en el que tocaba la batería Alfonso, unos tíos que se hacían llamar “Yebouna Kogorza y los Destrozatrozas“… ¡qué gran grupo, copón! Con Javi (yo a Mora le llamo por su nombre) había coincidido en varios conciertos y saraos sin pasar de un “hola, ¿qué tal?”, él era colega de estos y yo no llegué a hablar con él de verdad hasta hace pocos meses y todo gracias al “Duende”. Ahí estamos, los cuatro mosqueteros, dirigiéndonos a Lavapiés. Llegamos a la puerta de La Aguja y, claro, yo propongo entrar. Es un sitio al que tengo mucho cariño. Además, uno de los camareros es Jordi Vila (ex-Trogloditas, ya sabeis, la ex-banda de Loquillo), ídolo de Alfonso. Soy un cabroncete (eso sí, un cabroncete encantador) y me las ingenio para que Alfonso tenga que ir a la barra un par de veces a pedir cañas y tostas a Mister Vila. ¡Joder, es el ídolo de Alfonso! Mientras, de fondo, suena el mismo viejo vinilo de Elvis que le gustaba a mi querida abuela, a la que perdí hace pocas semanas… pero esa historia ya os la conté también en este blog.

   Cuatro cervezas que se convierten en ocho, un par de tostas y ahora son doce las birras… no queremos acostarnos tarde, pero estamos disfrutando charlando sobre chicas y sobre música. Dos grandes temas de conversación. Y aunque conozco a estos tíos desde hace relativamente poco tiempo, parece como si hubiésemos crecido juntos. Javi se sincera conmigo, a continuación soy yo el que les cuento mis cosas y finalmente es Gerar quien se arranca… Alfonso escucha atentamente, otro día será él quien abra su corazoncito, hoy hay tostas ante nosotros y el sentimentalismo no logra vencer a su hambre (y su gula, jeje). La charla que viene a continuación versa sobre mi nuevo programa, “La Ruta del Duende”, y los grupos de los años 60 y 70. De nuevo, Gerar, Javi y yo somos los que no paramos de rajar, Alfonso no es tan friki como nosotros pero atiende y puede que incluso esté memorizando el nombre de las bandas de rock que el resto menciona.

   Nos marchamos poco antes de la 1 de la madrugada, pero realmente no nos queremos ir. Lo hemos pasado de miedo. Necesitábamos hablar y estar juntos. Es el primer día del nuevo año y, sin planearlo, hemos hecho una especie de balance de lo vivido en los últimos meses sin dejar de lado nuestro presente e incluso nuestro futuro, que para eso acaba de nacer el 2011. Me acompañan al buga y se quedan parados, sin caminar, hasta que arranco y me alejo de ellos… ¡qué bonito! Veinte minutos después ya estoy de nuevo en casa. Me he librado de tres horas de pensar y pensar y pensar y pensar y… Sonrío porque algo de mi está cambiando. Y cuando estoy a punto de ponerme a pensar y pensar y pensar y… me meto en la cama a dormir.

   Es Martes. Hace media hora yo estaba de pie, frente a una de las ventanas del salón de mi casa, pensando… “bonitas cortinas”… pensando… “puede que hacer deporte como antes me venga bien”… pensando… “¿soy un cobarde?”… pensando… Y me he plantado ante el ordenador recordando la noche del primer día del nuevo año. Tres horas mágicas, con amigos, con parte de mi familia. No tienen mi misma sangre, pero ¿y qué? Son mi familia. Bebieron conmigo, rieron conmigo, me escucharon y me aconsejaron. Y durante esas tres horas, me ayudaron a no pensar.

   En todo este tiempo escribiendo, tampoco he pensado. ¿Cómo no quererles? Es imposible no hacerlo.

                                                                           Gerardo intentado comer de gratis 

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~ por duenderock en 4 enero, 2011.

4 comentarios to “1 DE ENERO EN FAMILIA”

  1. Si esto no es un relato conmovedor yo no se que puede serlo.
    Salir con estos hombres, es salir sobre seguro! buena gente como nadie, llevan la denominación de origen “deltasaurio” escrita en la parte de atrás de la botella.

    Lo raro es que no estuviera angelillo, que seguro que podría haber alargado la conversación.

    En fin, a ver si hay oportunidad de apuntarse a la siguiente. Un abrazo y feliz año!

  2. Yo tengo recuerdos parecidos y salí hacia Embajadores con motivaciones similares. Lo mejor de todo es que también cumplí objetivos por el estilo a los tuyos.
    Fue una gran noche y una gran manera de empezar el año y poner esperanzas en 2011.
    Así que habrá más de estas!!!
    Muchas gracias por tu sinceridad, Duende. Con amigos así… (¿cómo sigue esa frase?)

  3. Eh? mariquita! quiero todas las fotos del concierto de Siniestro.

    Un abrazo!

  4. Oh yeah, great!!!!

    (en castellano no encuentro las palabras).

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