MAKO, UN VALLECANO EN ÁVILA

   Seguro que la mayoría de vosotros recuerda la serie “Verano Azul”, con un montón de críos pasándolo de puta madre durante las vacaciones escolares. Bueno, no tan de puta madre, que Chanquete moría en uno de los últimos capítulos, ¡menudo palo!… aunque el asunto fue tratado con mucho humor por ese genio que es Juan Abarca, de MAMÁ LADILLA. El caso es que yo tuve muchos veranos estupendos siendo crío y adolescente, en un lugar más modesto que donde se desarrollaba la serie de marras, llamado La Iglesuela y ubicado en Toledo. El pueblo de mi querido abuelo. Un lugar que me agobia si paso en él más de un día, pero que siempre echo de menos cuando estoy mucho tiempo sin salir de Madrid.

   ¿A qué viene toda esta nostalgia? Calma, que os sigo contando. Resulta que MAKO, el artistazo que creó la sintonía de “EL DUENDE DEL PARQUE“, me llamó hará cosa de un mes para contarme que iba a dar un concierto acústico en La Adrada, pueblo muy cercano a La Iglesuela y que, por tanto, conozco bien. Imaginad mi cara de sorpresa, con todos los lugares que hay en España y el Mako se planta en el Valle del Tiétar, donde yo viví momentos increíbles y conocí a gente estupenda. “Eso no me lo pierdo”, le respondí al colega. Dicho y hecho. Mandé un mail a mi panda y organizamos el viaje: Alfonso de BRAGUETAZO EXPRESS venía de fijo, que el menda también pasó su infancia en La Iglesuela (y nunca coincidimos allí, ¡increíble!), los también BRAGUETAZO Javi “Butcher” y Gaby “Furniture” no se lo podían perder, el primero veraneó siendo chaval en Lanzahíta (a unos veintipocos kilómetros de La Iglesuela) y el segundo tiene casa en La Adrada (lo sé, todo parece de coña, pero es verídico), Álvaro Núñez de EL NIÑO DEL SAKO tenía pactado conmigo tirarme unas fotos para promocionar mi nuevo programa “LA RUTA DEL DUENDE” así que decidimos hacerlas allí, y Javi Mora de FAUX FILET llevaba tiempo deseando ver en directo a Mako. Resumiendo: teníamos la excusa perfecta para dejar la ciudad y hacer una excursión etílica-musical.

   Así pues, el 12 de Febrero cogí el buga con Alfonso, Javi Mora y Núñez rumbo a La Iglesuela, yo elegantísimo con americana y sombrero para las instantáneas que me iba a sacar mi compañero artista de la cámara y las baquetas. De copiloto tenía a Míster Mora, con el que iba comentando cada una de las canciones que nos iban acompañando en el viaje (principalmente, psicodelia de los años 60, que en cierto modo estábamos viviendo una “Ruta del Duende”).

   Una vez que Núñez terminó de retratarme maravillosamente bien (¡madre, mira que guapo salgo en las fotos!), nos dirigimos a la keli de Gaby en La Adrada, donde éste y Javi “Butcher” nos esperaban con unas litronas, cigarritos y, cómo no, sus inseparables guitarras. Como aún quedaban unas horas para el concierto de Mako, bebimos e interpretamos casi toda la cara B del “Abbey Road” de los BEATLES como buenamente pudimos. Os juro por el alma de ELVIS que no íbamos borrachos. Aún no.

   Dieron las once de la noche y puntuales nos presentamos en “El Paso“, el garito donde Mako, junto a su armonicista (vaya fenómeno por cierto, qué manera de tocar o, mejor dicho, de soplar) y bajista, nos deleitarían durante algo más de una hora con sus mejores canciones en formato acústico más algunas versiones de blues que a mí me dejaron impresionado. No me esperaba el “Love in vain” de ROBERT JOHNSON en castellano y mucho menos el “Rock me baby” y “Got my mojo working”, ambas interpretadas por la encargada del bar, Marta, una chica con una voz increíble y que nos hizo cantar a todos. “Tío, esto suena como si estuviésemos en América en los años cuarenta, es acojonante”. Javi “Butcher” tenía razón con su comentario. El sonido no era muy bueno pero dado el repertorio que se marcaron Mako y sus compañeros, el concierto tuvo mucho encanto. Parecía como si La Adrada, pueblo de Ávila, se hubiese transformado en Lousiana. Yo estaba embobado, ¡qué pasada!

   Tras el bolo, nos échamos unos dancing con los “hits” que sonaron en “El Paso” y en otro bar de cuyo nombre quisiera acordarme… pero ya era muy tarde chicos. Eso sí, no penséis que hicimos maldades, bebimos bastante, sí, unos más que otros (yo me porté bastante bien en esta ocasión), pero lo único que hicimos realmente fue charlar apasionadamente durante horas de música. El pasar ratos así con colegas, fuera de tu ciudad, es algo muy recomendable, y más aún si MAKO se encarga de poner la banda sonora.

   La historia no acaba aquí, ¡qué va! Mako está grabando disco en los “madriles”… ¡al lado de mi casa! Chifly, de HABEAS CORPUS, está tras la mesa de mezclas. Cómo no, me pasé una tarde por el estudio para asistir a la grabación de unas partes de guitarra y os puedo anunciar que el álbum de Mako promete. Mako, tío, el destino nos unió y a tí y a mí ya no nos separa nada ni nadie.

   ¡Qué grande es MAKO! ¡Qué grande es la amistad! ¡Qué grande es el rocanrol!

   Como diría Gaby… nos gusta vivir por encima del nivel del mal. ¡Chorrooooo!

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~ por duenderock en 20 febrero, 2011.

2 comentarios to “MAKO, UN VALLECANO EN ÁVILA”

  1. Que grande es todo esto!!! Que grande es la musica y las persona como vosotros que nos haceis seguir con ella. Estoy encantado de poder seguir tocando mi guitarra para la gente, es un deleite. Sabes que me tienes aqui para todo lo que pueda. Me alegro mucho de haberte conocido Duende!!! Un saludo para Braguetazo y compañia!!!

  2. Gran crónica!

    un post muy completito y documentado.

    Hastaluego!

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